Camprodon y el Valle del Ter
Existe una Cataluña lejana de las playas y hecha de burgos antiguos y tranquilos, de turismo local de campo y montaña. Esta dimensión «hogareña» la he encontrado en Camprodon, una ciudad a los pies de los Pirineos, cerca de Francia y en la región del Ripollès.
El verde no falta aquí, y las montañas están muy cerca: en el siglo 19 la ciudad se volvió meta preferida de veraneo de la burguesía catalana gracias al muy buen clima en verano. Este pasado de alto standing es testimoniado por las moradas señoriales del Passeig Maristany.
Entre la ciudad corre el río Ter, que la atraviesa entrando en el centro gracias a un antiguo puente que se remonta al siglo 12, muy espectacular bien por la forma bien por la puerta que tiene en una extremidad. El puente se llama Pont Nou. En el centro las casas son de piedra, las calles silenciosas, la dimensión aquella de los pueblos de hace años.
Caminando por las calles centrales de Camprodon se queda uno impresionado por la gran cantidad de reposterías, que exhiben dulces, galletas y chocolates de todas las formas. Algunos locales son antiguos y conservan las decoraciones originales.
Una curiosidad es la local Manufactura de Galletas y Bizcochos Birba, de 1910. En todas las tiendas de comestibles de Camprodon encontraréis las bonitas cajas de lata de galletas Birba, del diseño vintage; en el interior las galletas, empaquetadas una por una y hechas con ingredientes naturales y sin conservantes.
Remontando el valle del río Ter se puede alcanzar Vallter 2000, una localidad de esquí en los Pirineos: 13 pistas y 2000 metros de altura.

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